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sábado, 5 de junio de 2010

UNA IDEA PRÁCTICA

El otro día en la puerta del supermercado del pueblo me encontré con esta pecular imagen:

miércoles, 5 de mayo de 2010

AL QUE QUIERA SABER, MENTIRAS A ÉL

El lunes, cuando llegué a casa por la noche, busqué en la web de Muchachada Nui algún vídeo de "El Bonico del Tó" (el porqué da para otro post). El caso es que di con el de Mi vida es mía


Y, como siempre, tiene toda la razón. Hay que ver lo que le gusta a la gente preguntar por la vida de los demás, y no sólo preguntar, sino "aconsejar" cosas que no le importan. El domingo sin ir más lejos, estaba en la parada del autobús esperando y tenía detrás a un par de señoras que, a juzgar por su parecido, eran hermanas, de repente pasó por detrás una familia a la que conocían y se pusieron a hablar (familia que estaba compuesta por un padre, una madre y una niña de unos 4 años). Como me pilló sin mp3 y no tenía nada mejor que hacer, hice oído a ver qué decían, y después de hablar de no sé qué vecina que les tiraba lejía a la ropa y que debía ser conocida de ellos también, va una de las hermanas y le dice a la niña "y tú qué, mira a ver si le dices a tu padre que no enrede y que te encargue un hermanito". WTF!!!

Primero, qué le importa a ella para qué emplean "las hojas de encargo" y segundo y más importante ¿por qué tiene que encargarlo el padre sólo?

Esto me recuerda a aquello que leí una vez acerca de las señoras que en las bodas siempre preguntan "¿y tú para cuándo?", en los entierros habría que preguntarles a ellas lo mismo.

lunes, 15 de marzo de 2010

SIEMPRE LO MISMO

Ayer a la tarde estaban pasando la entrevista que le hizo Jordi González a Carmen Lomana el sábado pasado en La Noria y me dió vergúenza ajena*.
¿Por qué le tiene que preguntar cuánto vale todo lo que lleva encima? Todos sabemos que no compra las joyas en los chinos (aunque como ella misma declaró en alguna ocasión, también se ponga algo de bisuta)
Ella le decía, ay... pues no sé, es un regalo de Fulanita de No sé Cuantos de hace años , y él dale que te pego. Con decir que nos enteramos que el vestido era de Gucci y que se lo había puesto para ir "sencillita".

Y al revés, también es bastante molesta esa gente que todo el tiempo está hablando de cuánto le costó esto y aquello. No hay más que ver "Quién vive ahí". Los orgullosos propietarios te relatan con pelos y señales en cuantas cuotas pagaron la tapa del WC que no hace ruido al bajar. Un poema.

Reconozco que yo también alguna vez digo el precio, bien cuando me sablan (frecuentemente en los parkings) o en rebajas, cuando consigo un chollazo, como esos míticos zapatos de cuero azul de Cortefiel por 12€. Porque esas gangas se encuentran una vez en la vida ;) Pero eso de hablar permanentemente de pasta, me parece de muy mal gusto.


Plano de las turmalinas de Carmen Lomana
Fuente: telecinco.es



*Amén de que media entrevista versó sobre la ya hartante Belén Esteban.

domingo, 28 de febrero de 2010

PERDIENDO EL TIEMPO

EDITADO

Tendría que estar redactando un escrito de defensa para el martes, pero no sé muy bien qué alegar en defensa del acusado (viva la conformidad beneficiada!!), así que estoy ordenando el escritorio, viendo blogs, haciéndome fan en Facebook de Anne Igartiburu tranquilizando a John Cobra llamándole "cariño" y escribiendo esto, cuando debería estar intentando defender lo indefendible. ¿Por qué siempre nos pasa lo mismo? cuando no sabemos cómo hacer algo  o nos da pereza lo vamos dejando y nos buscamos "obligaciones" alternativas.

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Estaba, esta vez sí, con el escrito de defensa cuando de repente me llega un correo de mi socia de blog con este vídeo sobre la procrastinación, no os lo perdáis, que merece la pena:
 


¡Cuánta razón tiene! Sobre todo con las de Procrastination is checking you e-mails y tidying your desk.

martes, 26 de enero de 2010

NO HAY QUIEN ME SOPORTE

Lo reconozco: a veces puedo ser muy tocapelotas. Y hoy me he dado cuenta.

A veces me pasa que me apetece comprarme "necesito" algo y doy la brasa durante unos días, diciendo las cosas buenas que tiene lo que me quiero comprar, la diferencia con aquello que ya tengo, comparando por Internet para buscar la mejor relación calidad-precio... vamos, que podría decirse que harto a los demás, es decir, a mis padres. Nevertheless tengo que decir que tampoco son muchos, eso de ser hija única no me ha convertido en una caprichosa insoportable.

Hasta aquí todo más o menos normal, el problema viene cuando ya se han cansado de indirectas y les he saturado tanto que acceden a comprarme lo que he pedido. Entonces yo me hago la digna y digo que no. Sí sí, increible pero cierto. En el fondo quiero comprarme aquello que he pedido pero por otro lado mi conciencia me lo impide. Es esa sensación que se tiene cuando quieres algo pero dices que no, que luego piensas "que me lo diga una vez más, que me lo diga una vez más, que le digo que sí". Jajajaja

Hoy lo que ha pasado es que mi lado bueno ha podido más y me he mantenido firme en la negativa. Pero ha habido veces en que he no tenido esa fuerza de voluntad. Y el ordenador que ahora mismo estoy usando para escribir esto es una muestra. ;-)

jueves, 14 de enero de 2010

CONFIADO EL HOMBRE

Estaba el otro día con mi madre en El Corte Inglés esperando para pagar en la sección de Caballeros (porque normalmente los dependientes te abordan y se pelean por atenderte, pero cuando hay rebajas tenés que perseguirlos como si se te fuera la vida en ello) cuando vemos que un señor de unos sesenta años se dispone a pagar dos pantalones de pana por 70€ o así, pero en el instante en el que el vendedor pasa los artículos por el lector, se da cuenta de que los que se está llevando son más caros y no entran dentro de la promoción.
Culpa mía, lo siento, dice el chaval. Puede escoger otros, acompáñeme que le enseño, bla bla bla.
La cuestión es que el buen hombre deja los 70 eurazos sobre el mostrador y se va con el chaval hasta el perchero de los pantalones, tan fresco.
La que escribe y su progenitora se miraron como diciendo, a este tío le sobra la pasta!
Esta muy bien pensar eso de que el hombre es honrado por naturaleza y demás pero... como se dice en BA, cocodrilo que se duerme, es cartera.
Y hablando de carteras, el incauto en cuestión sacó los billeticos directamente del bolsillo. Así, dobladicos todos muy prolijitos, como hacía mi abuelo. Se ve que entre la gente mayor es costumbre arraigada. Así le iba al pobre, que cada dos por tres le metían la mano cuando estaba parado esperando que el semáforo se pusiera en verde y lo dejaban a dos velas.






 

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