
Revolviendo fotos de viajes pasados encontré esta de la Grand Place de Bruselas (preciosa toda ella, por cierto) que es una de mis favoritas de ese viaje (compite con una que me sacaron con la cara llena de chocolate tratando de engullir un gofre sin morir en el intento)
Fuera de broma, me encanta esta imagen porque se ve la plaza de fondo y porque se aprecia la actitud de los belgas ante la lluvia. Podría decirse que ni se inmutan ante las gotas que se cuelan en el café. Evidentemente, será la costumbre.